3Demons vuelve con nueva producción, Giganteum
- Mack
- 24 mar
- 3 Min. de lectura
Apenas la semana pasada, con previa notificación que me generó muchas expectativas, el power trío chilango 3Demons lanza un nuevo material compuesto de seis rolas y titulado Giganteum, con una portada que ya nos adelanta hacia dónde nos dirigiremos en este six pack de melodías. En esta ocasión, Diego Larios en las seis cuerdas, Rodrigo Amadeus en los madrazos a los tambores y Sergio Murrieta como su nuevo rascador de cuerdas gordas, nos traen una psicodelia que continuista en cuanto al sonido característico de la banda, pero con renovados riffs y nuevas exploraciones sonoras, así que echemos oído a este nuevo material.
El primer track del álbum se titula Astrafilia, con un sonido que promete densidad y un sonido que augura psicodelia, me da la impresión de que parecieran los preparativos para el lanzamiento espacial, es decir, el conteo previo al lanzamiento que nos llevará por las distorsiones espaciotemporales creadas a partir de riffs, arreglos y soleos. Al terminar este intro, la rola comienza como tal: un ritmo estable y sabroso de batería, un continuo rasgueo de bajo y la lira haciendo algunos arreglos como primera parte de la traslación sideral. El sonido del bajo tiene un toque de fuzz solamente, dejando que el sonido vintage predomine y la saturación apenas sea la suficiente para resaltarlo; lo mismo sucede con la lira, no es agresiva en cuanto al sonido y la cantidad de saturación/fuzz que tiene, sólo la suficiente para que esos pasajes extravagantes de soleos sean un acompañante perfecto para el vuelo que inicia recientemente. Henko es la siguiente rola, que inicia con la lira y delay que le da un aire místico, un aura de descubrimiento y asombro que avanza y se afianza conforme progresa la canción, hasta el punto álgido, donde todo para por un segundo, suena el bajo, luego se acompaña con arreglos de lira, de a poco la batería va entrando, aumentando las expectativas y la fuerza que va adquiriendo, es como si tomáramos un breve respiro para contemplarlo todo; justo en el momento álgido de la melodía, vuelven a parar en seco, la lira entra para marcar la parte final de la rola que seguirán bajo y batería.
Sigue Ramé somos, cuyo inicio es con un beat de batería chingonsísimo, seguido luego por la lira y el bajo, ambos haciendo algunas figuras que de a poco nos guían hacia la melodía principal, o al menos al meollo del asunto: justo como el concepto de ramé, se intercalan pasajes que resultan, si bien no caóticos per se, sí potentes y con una lira que se vuelve salvaje, y pasajes etéreos, sutiles en cuanto a su construcción: un bajo más acompasado y una lira arpegiada que causa cierta complacencia. Tarab es una rola que ya habían estrenado previamente en un show que grabaron como live session, y aquí lo tenemos por primera vez en su versión final. Esta rola nos remonta, nuevamente, a la sensación de viaje, como si lo retomáramos luego de estacionar en un lugar ignoto para contemplar los paisajes; luego de ello, se siente como retomar con nuevo impulso ese viaje (interno, externo, tú decides) intenso y desafiante, sin bajar la velocidad, sin bajar nada porque el éxtasis renovado es lo que nos mueve.
7 momentos de transtorno nos espera casi a la puerta de salida, y es, creo, la rola más intensa en cuanto a construcción, a sonido, pues con los mismos recursos (sin utilizar más distorsión o saturación ni exagerar con la presencia de la batería) hacen sentir la exaltación y la vehemencia, que por momentos se libera un poco con las figuras y solos de lira, los cuales por momentos no están exentos de fuerza, pese a que el bajo y la batería se mantienen con una base firme y aún potente. Para finalizar, Emuná, aunque tiene un inicio tranquilo, es una melodía igual intensa y con carácter, más o menos continuando con la fuerza de la rola anterior, sin embargo, en esta pareciere que refleja más una convicción, es decir, plantarse ante todo con la certeza de que nuestras creencias son fuertes y están bien arraigadas y sustentadas dentro nuestro. Vaya si es una forma de terminar un disco tan buena, pues, siguiendo la alegoría del viaje, este sería el punto culminante, donde se templa todo aquello que nos conforma y nos prepara para enfrentar lo desconocido. A pesar de sólo ser seis rolas, están hechas y organizadas de forma tal, que incluso parezca una progresión, y para mí, esta última rola, Emuná, es la más chida del disco; a ti, lector, ¿cuál te gustó más?
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-Mack
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