Universo 25, el nuevo y genial álbum de Rostro del sol
- Mack

- 16 feb
- 4 Min. de lectura
Luego de pasar una reestructuración importante, la banda chilanga Rostro del sol vuelve al ataque con un disco de enormes proporciones; básicamente, con una alineación totalmente nueva, la banda de rock progresivo/jazz/psych ha dado para los amantes de la música compleja y variada un álbum genial, lleno de matices y melodías que pueden traernos a la cabeza muchas influencias que van desde King Crimson, Camel, Yes, entre otros grandes del género, hasta el acid jazz más delirante, pero evidentemente, con el toque único de esta banda que ya es un referente importante de la escena. Universo 25 es su título y consta de diez tracks donde la única constante es el cambio y las reformulaciones sonoras en la evolución de cada uno de ellos.
Mi poca experiencia y mi falta de conocimiento me lleva a no poder hablar canción por canción de este álbum, pues aunque las palabras vienen a mi cabeza al momento de escuchar cada tema, están son atropelladas por la intensidad de cada canción; y creo que por ahí sería bueno empezar a plasmar mi experiencia escuchando Universo 25, pues de él destacan los cambios en la melodía en cada track. Si bien hay un hilo conductor, una intensión latente, las constantes mutaciones me hacen ir, por ejemplo, al inicio de una aventura (algo épico, excitante) a un pasaje que pudiera llamar meramente contemplativo, donde la canción va transcurriendo con tranquilidad, como sucede en Universe 25, la canción que inicia esta producción. A partir de matices importantes como el cambio de ritmo, la modificación a partir de inclusión, cambio, aumento o disminución de notas en la progresión melódica nos lleva por caminos distintos a través de la misma historia que musicalmente nos cuentan: la sensación de aventura no es la misma, la ataraxia de un avanzar placentero no siempre se expresa de la misma manera, la fastuosidad se puede expresar mediante un preámbulo de teclados, guitarra y batería, acompañados con bajo de fundamento rítmico, para darle mayor énfasis con un potente e incesante golpeteo de batería que es frenado de momento, como sucede al inicio de Argonne, y se retoma esa sensación, aún más golpeada, una grandiosidad exorbitante que se intensifica para resolverse en una melodía que deja liberar esa misma emotividad y la atenúa. La misma grandilocuencia que resulta constante está en Predicator, y su brevedad hace que aún más se intensifique al ser más matizados y breves los cambios. En Beyond and the smoke, por ejemplo, la melodía me recuerda mucho a una escena de novela pulp (o de cine de detectives), donde el personaje vaga por calles oscuras y tranquilas, para luego romper esa quietud con una lira alucinante.
Cada uno de los tracks tiene su encanto en las constantes mutaciones, matizadas algunas, intensas (que no abruptas) otras, y esto es debido al virtuosismo tanto en ejecución como en composición de cada canción, todos apuntan a la misma dirección, al mismo sentido como un todo orgánico que funciona, como lo he dicho, para llevarnos por derroteros que no se alejan de la línea principal pero que nos hacen experimentar con distintos matices el panorama sonoro. No acaba ahí el virtuosismo, pues un instrumento, por momentos, toma la batuta y sobresale de los demás, como sucede en Bicephalous, donde la guitarra hace un soleo magistral, luego de un cambio más rockero, el teclado hace acto de presencia con una parte en solitario bastante destacable. Algo semejante hacen con las percusiones en Paragon, donde la energía destaca a través de toda la construcción de la melodía, en una parte importante, la guitarra y el teclado llevan la batuta, hasta dejar la percusión sola y llevar esa misma intensidad a golpe de tambores.
Estas alternancias entre los instrumentos, las modificaciones de la melodía tanto en cambios rítmicos como en la construcción de la progresión, nutren y hacen de la experiencia una compleja red de emociones y sensaciones que me cuesta poner del todo en palabras, pues cuando creo encontrar un cúmulo de expresiones para describir, la melodía cambia y reformula de manera importante aquello que creía que ya era expresable. Por ejemplo, Collapse es de las rolas que se me han hecho más inasibles por lo vertiginoso de la guitarra por momentos, por el acompañamiento contundente y las velocidad con que todo transcurre sin darme momento de procesarlo. Y esto no es una crítica negativa, todo lo contrario, la facilidad con la que avanzan quemando las naves y dándome una nueva bocada de melodía para mi obtuso paladar, me llevan a concentrarme más en este camino que voy recorriendo con su música.
Sin titubeos, y pese a mi limitante forma de asir el nuevo álbum de Rostro del sol, puedo afirmar que el disco es una experiencia bastante chingona y por demás propositiva, cada canción es una experiencia única y compleja, el detalle de la estructura y el virtuosismo destacan enormemente; si tuviera que añadir una palabra más para definir este álbum, sería mutabilidad, la ramificación de una idea a distintas perspectivas, un camino sinuoso que se recorre con total atención a cada parte, pues cada parte tiene su encanto y su concatenación con el todo general. Mi canción favorita del álbum fue Paragon, ¿cuál fue la tuya, querido lector? Para cerrar, el vinil estará editado por Clostridium records y Echodelick records, el cd sadrá de la mano de Rolo Riemer y Stoner's dealer records.
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