top of page

Desde Chile, llega Inche Kai Che con su segunda producción

  • Foto del escritor: Mack
    Mack
  • 2 dic 2024
  • 5 Min. de lectura


En 2020, Magol, el rasgador de las seis cuerdas, Diego, golpeando las cuatro gordas y el machaca tambores y platillos, Jhony, se juntaron para armar un proyecto llamado Inche Kai che que consiste en ritmos que van de lo denso a lo ágil y lo agita-cabezas, que van desde la psicodelia, aquello que suena como un viajesote hasta pasajes más tranquilos pero recordando la era del proto-heavy, del proto-doom. Este trío lanzó su primera producción en abril de 2022 lanza su primera producción homónima con ocho rolas con muchos matices y que, al menos desde este pequeño búnker, suena con cierta constancia mezclado con bandas mexicanas y latinas que me gustan harto. Esta segunda producción, titulada Transmutación, cuenta con seis rolas que seducen los oídos de inicio a fin, se disfrutan enormemente y consolidan un sonido particular de la banda, aunque en esta ocasión, creo (a mi oído neófito) un poco más moderno, aunque con riffs que nos harán gozarla de inicio a fin.

El disco inicia con la rola que da nombre al álbum, Transmutación, y nos da la bienvenida con un riff potente en el bajo, acompañado este sonido de un wah; por algunos segundos, este sonido se repite, cuando está fijado y comenzamos a mover la cabeza, la guitarra secunda, sin distorsión o fuzz alguno, se une la la batería hasta que todo revienta: la batería da mucho punch mientras las cuerdas delgadas llenas de saturación le dan contundencia a lo iniciado por el bajo. La voz llega súbita con un efecto espectral, un eco de otro tiempo que añade la sensación setentera a la rola. La melodía hacia el medio cambia de ritmo por uno más lento pero con una instrumentalización más contundente, como si mezclaran lo caótico con la precisión y contundencia de un ritmo pesado, denso. Vuelve a cambiar la melodía por unos arpegios de lira que se complementan con una batería austera y un riff de bajo de nuevo con wah, luego de un par de repeticiones, la lira hace un solo harto cósmico y atmosférico. Al final, el regreso de la voz marca una vuelta a una melodía estable, con mucha fuerza, que sirve como puente para repetir el riff inicial y finalizar la canción. Caer es volar es la siguiente rola, que ya desde el inicio, con la batería machacona, nos develan una rola más movida, más hardrockera en cuanto al riff y a la velocidad con la que tocan, si bien no es excesiva, si es suficiente para deslindarse de la anterior y marcar un cambio significativo. Aunque más movida y más "hard", el halo vintage de los riffs no se pierde, incluso la voz, de nuevo espectral, distante, con un eco de bodega vacía que llega a nosotros desde un lugar ignoto e impreciso, refuerza esta sensación de rock clásico y duro. Hacia la mitad de la rola, todo para, el bajo comienza un groove bien sabrosote, que de a poco va haciendo algunos cambios y es acompañado con la guitarra con un ligero delay (que me recuerda inevitablemente a Cerati), de ahí, todo es un groove de bajo y soleo de lira que ambientan de forma magnífica, de a poco el tono va subiendo, tanto en el sonido, como en la cantidad de notas que conforman el riff y el viajesote en lira. El disco sigue con Ancestral, el ombligo del disco, y cuyo riff inicial ya tiene un toquecito tétrico/vintage, al puro estilo Sabbath, pesado, denso, con el justo crujir del fuzz en lira, con un batería potente y un bajo que acompaña desde lo grave para darle contundencia y ocasionales adornos que complementan el riff. El ritmo más machacón, que es unas notas entrecortadas y que nos hacen mover la cabeza, queda como base en el bajo y la batería para que la lira se de un atascón atmosférico que junto al headbanging sintamos lo etéreo de la rola. Este track mezcla lo hipnótico de un riff repetitivo y vehemente, junto a pasajes donde lira y bajo resuenan e invitan al viaje, el virtuosismo se siente en cada parte, mayormente instrumental.


El cuarto track lleva por título El retumbar, y la melodía hace justicia al nombre, pues es una canción totalmente instrumental que ya desde el inicio suena pesada y contundente, las notas graves destacan y en las partes donde la guitarra solea suena atascadísimo, como ir a toda velocidad en cohete espacial hacia lo desconocido. El solo de bajo con la batería de acompañamiento también tiene este aire espacial y potente, mientras se remata este pasaje de solos con unos remates chulísimos y cabrones en la batería. Esta rola mezcla lo denso y lo potente con las atmósferas veloces e intrépidas de forma muy chingona. Sigue Destino, quinta rola y próxima al desenlace, que vuelve a romper con el feel de la anterior, pues regresa a esa sensación setentera con un riff sabrosísimo; estilo que además de ya ser un sello de la propia banda, les queda de lujo y hace un contraste muy chingón entre lo pesado de la rola anterior y esta que es más ágil, el riff más dinámico, próximo al rockandroll de los 70. La voz, como ya mencioné, aporta muchísimo para esta sensación retro de la rola, tanto en el efecto que tiene como el las cadencias largas que le dan otro carácter a la melodía que acompaña. El álbum cierra con Sagan, rola que inicial con toda la atmósfera que evoca el descubrimiento de los misterios más hondos del universo, un viaje plagado de sorpresa y maravilla que la lira logra recrear y se va afianzando con la gradual aparición de la batería, otra lira arpegiada con delay, en fin, todo ajustado para evocarnos la aventura y el misterio del universo. Este pasaje dura unos 2 a 3 minutos, luego comienza lo denso, lo pesado, la parte donde lo inhóspito del universo se hace presente, aún así, lo sorprendente y excitante se impone y sigue siendo una constante en la rola. Una forma muy chingona de acabar el disco, a mi ver, pues luego de un viaje por múltiples emociones, por una diversidad de riffs, ritmos y sensaciones, acabamos con algo tranquilo, evocador, que nos lleva del lado ingrávido y sorprendente del universo a partir de una melodía muy chingona.

Lo primero a destacar es esa mezcla muy chida de sonidos, una forma más o menos moderna de lograr un sonido potente y que la sensación clásica venga de los riffs, del virtuosismo de cada uno de los tres integrantes es un punto bastante valorable para mí; a eso hay que añadir que los solos de lira, los grooves de bajo y la batería que acompaña con toda la contundencia, logran melodías que no te dejan indiferente al escuchar. Mis rolas favoritas fueron Ancestral y Sagan, pues la lira sabe muy bien como ambientar y el bajo junto a la batería cómo dar la contundencia necesaria para lograr la pesadez exacta que acompaña lo ingrávido de las seis cuerdas; ¿cuál es tu rola favorita, lector?


Para seguir su actividad:


Para adquirir el álbum y escucharlo:


-Mack

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

ความคิดเห็น


  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram

Fuzztlán

™ 2022 por Fuzztlán.

Sitio desarrollado en el Mictlán.

Contacto

Pregúntanos lo que necesites

Thanks for submitting!

bottom of page